Erasmus in Copenhage (Kobenhavns)

Sunday, January 21, 2007

Nochevieja.

Este año la nochevieja se merecía un post aparte. Os cuento:
Un día antes de nochevieja, Cristian (The Cannabis Rey, mi primo), Artur (Bajista por excelencia) y yo decidimos que nos íbamos a Calpe a un chalet donde se quedaban los empleados de un hotel, porque Cris tenía un amigo allí así que nos acoplamos. Llegamos el domingo día de nochevieja después de comer a Calpe y el objetivo era buscar algo para cenar y para beber. Tras dar un montón de vueltas nos dimos cuenta que estaba todo cerrado y teníamos nuestras dudas sobre si íbamos a comer, la cosa empezaba a ponerse chunga. Tras esto fuimos a por el amigo de Cris (Luiso) al hotel donde curraba y proseguimos la búsqueda. Al cabo de cierto tiempo Artur se dio cuenta que había perdido la cartera, con lo cual la cosa estaba llegando a límites poco agradables.
En fin, que fuimos al hotel donde trabaja Luiso y Artur encontró la cartera en recepción, también encontramos un 24 horas donde compramos bebida y almuerzo para el día siguiente, y vimos una tienda donde hacían pollos para llevar. Así que todo se solucionó.
Llegó la hora de la cena que fue sin cubiertos estilo neandertal, después decidimos ir al campanario del pueblo para ver el ambiente por allí, que en la tienda de pollos nos habían dicho que estaba muy bien, que daban uvas y cotillon a la gente que se acercaba pero que había que ir pronto porque las uvas se acababan. Tras cenar llegamos al pueblo en busca del campanario, eso a falta de diez minutos para las 12. Tardamos 5 minutos en encontrarlo, pero el panorama fue que había iglesia pero ni campanario ni reloj y un plaza llena de guiris. Intentamos encontrar uvas pero no quedaban, pero nos dieron las tres últimas bolsas de cotillon. De repente echaron un castillo de fuegos artificiales y la gente empezó a comer las uvas tranquilamente, mientras nosotros mirábamos alucinados. Una señora nos regalo una botella de sidra y nada a beber un poco y nos fuimos para el chalet, tras dar una ojeada por allí. Antes de subir al coche de Artur para volver al chalet le di la botella de sidra a Cris y le dije toma el ultimo trago (xq aun quedaban unos 4 dedos) y déjala por ahí. Llegamos al chalet y Cris que se había dormido bajo del coche con la botella en las manos y vacía, nuestras sospechas fueron ciertas el interior de la botella estaba desparramado por dentro del coche.
El día siguiente tras la resaca subimos al Penyó d'Ifach y nos fuimos al pueblo.
Tengo que decir que aunque fue una Nochevieja extraña, fue la mejor en mucho tiempo porque ya estaba cansado de todos los años lo mismo y esto fue algo diferente y excitante.

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