

El fin de semana siguiente el de la excursión a la casa rural fue genial. Dimos un paseo por el monte y el resto en la casa jugando, cocinando, limpiando, etc. Lo mejor fue el sábado: Por la tarde jugando a juegos como este del pañuelo que dices un numero y salen dos corriendo a por el pañuelo (si señor, disfrutamos como niños). Y por la noche, jugamos al juego de pasarse la carta de boca en boca pero con un trozo de papel. O también
el de pillar un limón con el hombro y la cabeza e ir pasándolo. Así como otro juego que no se describir. Puff, no os podéis ni imaginar.
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